–¡Vaya! Pensé que habías olvidado por completo nuestra cita –dijo él mientras veía a Catherine caminar por el muelle con una bolsa de comestibles.
Ella sonreía, lo tomó de la mano y subió a bordo.
–No lo olvidé. Es sólo que tuve que desviarme un poco en el camino. Fui a ver aldoctor.
Él le quitó la bolsa y la puso a un lado.
–¿Ocurre algo? Sé que no te has sentido bien últimamente.
–Estoy bien – respondió ella –, pero no creo que pueda navegar esta noche.
–Te pasa algo malo, ¿verdad?
Catherine sonrió de nuevo y se inclinó para sacar un pequeño paquete de la bolsa.
Garrett la miró y ella comenzó a abrirlo.
–Cierra los ojos –le pidió– y te lo contaré todo.
Todavía sin saber qué hacer, Garrett cerró los ojos y oyó como se rompía un papel deChina. –Muy bien, ya puedes abrirlos.Catherine sostenía frente a ella una prenda de bebé. –¿Qué es eso? –preguntó sin comprender.Estaba muy animada. –Estoy embarazada –explicó con emoción. –¿Embarazada? –Sí. Oficialmente tengo ocho semanas. –¿Ocho semanas?Sorprendido y titubeante, Garrett tomó la ropita de bebé y la sostuvo delicadamente enla mano; luego se inclinó hacia delante y le dio a Catherine un abrazo. –¡No puedo creerlo! –Pues es verdad.Una amplia sonrisa se le dibujó en los labios cuando por fin comprendió lo que le estabadiciendo. –¡Estás embarazada!Catherine cerró los ojos y le susurró al oído: –Y tú vas a ser padre